Un extenso litoral y una climatología benigna convierten Mazarrón y la costa murciana en un lugar ideal que se puede visitar en cualquier estación del año. Desde una tranquila goleta de época y con todo tipo de comodidades, la Punta de Mazarrón, en Murcia, es uno de los poquísimos lugares de Europa donde se puede experimentar la emoción de avistar delfines, cachalotes y ballenas calderón.

 

Delfines en la Punta de Mazarrón. (FLICKR/jabali1)

Delfines en la Punta de Mazarrón. (FLICKR/jabali1)

Otras imágenes 7 Fotos La actividad estrella aquí es, naturalmente, el avistamiento de cetáceos y otros animales marinos en su medio natural. Para apreciar lo que vamos a hacer en su justa medida, es importante saber que el crucero a la “caza” de la fauna marina tendrá lugar en las aguas más profundas del golfo de Vera, situado entre las provincias de Murcia y Almería.

El golfo limita al norte con el Cabo de Gata y al sur con el Cabo de PalosEl golfo limita al norte con el Cabo de Gata y al sur con el Cabo de Palos, mientras que las aguas del sur de la bahía de Mazarrón están en fase de estudio, pendientes de convertirse en reserva marina. En resumen, el avistamiento –no más de 10 personas por embarcación– tiene lugar en una franja de mar que destaca por su biodiversidad.

La embarcación que se emplea en el avistamiento de cetáceos será, en muchos casos, una goleta de madera de dos palos, de navegación lenta, así que no perturba la vida tranquila de los cachalotes y las ballenas, aunque sin duda los delfines se entretendrán jugando con la proa del barco. Si el tiempo acompaña, también es posible realizar una inmersión con los cetáceos, bien sea con equipo autónomo o bien con un simple snorkel. Lo que desde la borda de la embarcación impresiona, dentro del agua sobrecoge con un espectáculo de belleza fuera de lo común.

De vuelta, en el Puerto de Mazarrón, a cinco minutos de la población del mismo nombre, todavía funciona una animada lonja de pescado. Para conocerla en plena actividad, hay que acercarse de madrugada o al atardecer, al regreso de los barcos cargados de pesca. En el puerto, la antigua factoría romana de salazones se ha convertido en un museo arqueológico.

fuente: 20 minutos.es

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