Si hablamos del origen del turismo rural en España, todos los caminos llevan a Asturias. Fue en la localidad de Taramundi, en los Oscos, la misma comarca que eligió Zapatero para pasar sus vacaciones de 2007 -según él, como ejemplo de austeridad- alojado en una casa rural, donde se fundó en los 80 el primer establecimiento de este tipo. Al hotel La Rectoral, que durante años -secreto a voces- fue un picadero socialista, se lo llevó la crisis por delante, aunque pronto reabrirá sus puertas.

turismo hypster

Las mujeres que han creado un nuevo modelo de turismo rural respetuoso con la naturaleza

Una década más tarde, en otra aldea, en este caso del Oriente, Peruyes, dos amigas empezaron a gestionar un pequeño hotel. Fue el primer proyecto emprendedor de Carlota Mateos e Isabel Llorens: un establecimiento cuya filosofía de atención al cliente, servicios y diseño cristalizó en 1996 en unastartup de nombre Rusticae.

No lo sabían, y diecisiete años después tampoco lo consideran un éxito, pero su empresa inauguró un nuevo concepto de turismo rural que hoy, por encima de la crisis, sigue siendo una tendencia rentable. Mientras el sector en general se ha desplomado en los últimos años, la oferta cool de alojamiento que propone Rusticae ha sido una apuesta ganadora. Los establecimientos que están bajo su paraguas no han sufrido una fuga de clientes tan severa como la que se ha producido en algunas regiones españolas. “Hemos mantenido el tipo”, explica a Teknautas Isabel Llorens.

¿Cómo han evitado el desplome de reservas? Sobre todo, gracias a un concepto de la hostelería basado en una mezcla de lujo -“no son muchos, sólo los mejores”, dicen de sus locales- y hipsterismo, entendido en este caso, entre la infinidad de acepciones que ha adquirido el término, la mayoría peyorativos, como un culto a los estilos de vida alternativos y bohemios.

La pareja de amigas no inventó los hoteles –hotelitos con encanto, les llaman- pero si una idea para vertebrarlos a todos. “Cuando aparecimos en escena, estaban surgiendo una serie de hoteles con mucho carisma, con características como una atención al cliente excelente. Era el momento de nacer, de crear una marca que la gente identificase con una garantía de calidad. En España, sólo existía Paradores. Nosotras no hemos inventado el concepto, sólo le hemos dado nuestro toque personal, con mucho amor y pasión, y sin copiar a la competencia”.

Amistad por encima de todo

Suena a mundo de hadas, en la línea de Rusticae, pero el secreto del éxito de la empresa no es su filosofía, ni su modelo de negocio, ni siquiera su estrategia de marketing. Es la amistad. A lo largo de casi dos décadas, las emprendedoras han visto caer muchas empresas de su entorno por culpa delmal rollo entre sus socios.

“Creemos que la clave de nuestro éxito [cada vez que pronuncia esta palabra, se obliga a sí misma a matizarla] es la relación personal que nos une. Nos hemos currado mucho la amistad, y eso está por encima de la profesión. Nos vemos todos los días, salimos juntas, viajamos juntas… Somos mejor que un matrimonio”.

Sin embargo, además de cultivar la amistad, han hecho muchas cosas bien. La principal, quizás, la aplicación de un filtro rigurosísimo de calidad a la hora de seleccionar los establecimientos que forman parte de su marca. En Rusticae son habituales, por ejemplo, las auditorías de incógnito de los hoteles. “Lo hacemos desde que nacimos. En ocasiones, los hemos dado de baja. Para nosotras, el pilar fundamental de la marca es el valor añadido que ofrece nuestra garantía, mediante una selección rigurosa”.

Rusticae también ha refinado y ciudado hasta el extremo su imagen de marca. En ese sentido, el apellido de la firma es The Goodlife Company. Un lema que las emprendedoras llevan tatuado en el subconsciente, y que se manifiesta también en su forma de ser. “Somos embajadoras del lado bueno de la vida”.

Un modelo de negocio en constante evolución

De todos modos, Rusticae no ha sido inmune a la crisis del sector. Para afrontarla, han sido fieles a sus principios. “Hemos tenido nuestros bajones en facturación porque el consumo ha caído para todos, pero no hemos entrado en la guerra de descuentos. El 80% de los establecimientos han mantenido el servicio y un precio justo. El mismo desayuno con croissant francés, y sin escatimar en velas para iluminar el ambiente por las noches. Es la hostelería del futuro, lo importante es lo básico, hacerlo bien con un servicio fantástico, y Rusticae quiere ser la bandera de este tipo de hoteles”, apunta Isabel.

De momento, ya han iniciado su expansión internacional. Están presentes en Portugal, Marruecos, Francia, Reino Unido, Croacia, Grecia, Turquía, Túnez, Chile, Argentina, México, Perú y Colombia. Acaban de abrir sede en Santiago de Chile -“entendemos que Rusticae es una empresa española, pero también latina, por el idioma”- e iniciado una fase complementaria de internacionalización en los países del Mediterráneo.

En un mundo, el del emprendimiento, dominado por hombres, Carlota e Isabel se sienten orgullosas de su ejemplo como mujeres empresarias, una causa que defienden siempre que se presenta la ocasión. “Cada una de nosotras tiene dos hijos. Hacemos malabarismos para integrar la vida profesional y personal, y muchas noches me quedo trabajando en el ordenador para poder dedicar un tiempo de calidad a mi vida personal”.

Fuente: El Confidencial.com




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