Sierra Nevada ofrece la posibilidad al viajero de recorrer sus cimas a lomos de caballos, aprovechando los antiguos senderos que los habitantes de la zona utilizaban para desplazarse con sus animales de carga. Los recorridos son variados, dependiendo de la pericia del jinete. Sin embargo, para los no iniciados también hay numerosas opciones que permiten relajarse, dejarse llevar y disfrutar del impresionante paisaje.

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A TENER EN CUENTA
Ruta: Excursión a caballo a la laguna de las Yeguas.
Duración: 2 horas.

Los caballos vuelven a formar parte de la estampa de Sierra Nevada. Cetursa, la empresa que gestiona la estación de esquí del Parque Natural, oferta distintas rutas por estos parajes a lomos de equinos, en las que el viajero puede relajarse, dejarse llevar y contemplar el impresionante paisaje. Todas ellas transitan por los antiguos ‘caminos de herradura’, las veredas por donde los habitantes de la sierra caminaban con sus animales de carga. De esta manera, además, se recupera el patrimonio tradicional de la zona que el desarrollo había condenado al olvido.

Nono Escobar, guía y cuidador de caballos, comenta las particularidades de una de las nueve rutas que realiza, la excursión hasta la laguna de las Yeguas, el nacimiento del río Dílar.

Para hacer este recorrido, con una duración estimada de 2 horas incluyendo ida y vuelta, el viajero no necesita ser un experto jinete. “Es una ruta tranquila, para no iniciados”, tranquiliza Escobar. “Sólo hay que tener ganas de montar y ser un poco valiente”, asegura.

Lo que sí se requiere es una equipación ajustada para la altitud de la sierra, algo de protección solar y la complicidad de un acompañante como mínimo. El número máximo es de ocho personas para estas rutas.

La salida se efectúa desde el kilómetro 36 de la carretera que conduce de la capital al Veleta, en las puertas del antiguo Parador. Desde ahí el grupo asciende gradualmente a lomos del animal a través de las pistas de esquí (el trayecto se realiza cuando no hay nieve) hasta la zona de Borreguiles del Monachil; los equinos avanzan a ritmo de paseo, “nunca trotan ni galopan”, apunta Escobar, cuya experiencia como guía en este tipo de rutas le avala: comenzó a realizarlas allá por 1985.

Una vez llegados a Borreguiles del Monachil, el grupo afronta el acceso al collado de la laguna de las Yeguas, para acabar en el nacimiento del río Dílar. Aquí nos encontramos con la propia laguna de las Yeguas y con los denominados Lagunillos de la Virgen.

En todo momento, el jinete puede volver la vista y contemplar el espectáculo de tener a sus pies todo el valle de Granada. A esta altitud, también se pueden observar las montañas de Cazorla y Sierra Mágina (Jaén), así como la más cercana Sierra de Huétor y parte de los montes de Málaga.

Desde esta privilegiada situación se domina media provincia de Granada. La otra media, la Alpujarra y la zona limítrofe con Almería, quedan reservadas para rutas con mayor dificultad como la subida al refugio de Elorrieta. En esta vertiente de la montaña, la vista alcanza hasta los mares de plástico de Almería.

“Ir a caballo permite avanzar y poder ir viendo el paisaje, relajarse y disfrutar”, reconoce el guía. Sensación que conduce por unas horas al viajero hasta los tiempos en los que el viaje se afrontaba sin prisas, ya que el avanzar del animal obliga a percibir el tiempo de un modo más natural.

Estas rutas se realizan cuando las nieves se han retirado hasta las zonas más altas de Sierra Nevada. Desde mayo hasta octubre o noviembre, dependiendo del clima, los visitantes del Parque Natural pueden disfrutar de esta actividad. De hecho, Nono Escobar dice que es una de las más demandadas por los turistas, también los que proceden de zonas cercanas como las localidades de Dílar y Güéjar Sierra.
Además de las rutas que se ofertan en la página web de Cetursa (www.sierranevada.es), el guía advierte que el recorrido está abierto, siempre dependiendo de la pericia del jinete. Pero en todos los casos se utilizan los antiguos senderos que eran frecuentados por los animales de carga.

“Montar a caballo es una aventura, pero aquí lo tenemos todo controlado”, apunta Escobar. Desde el mes de septiembre, y hasta que las nieves lo permitan, los recorridos bajan en altitud, parejos a las temperaturas. Ahora se opta por recorrer el paraje conocido como la Fuente Alta, en la zona de Pradollano, hasta llegar a los Neveros por una antigua vía pecuaria.

Los caballos vuelven de nuevo a pisar por donde hace años que no lo hacían, convertidos ahora en una alternativa de ocio para turistas de montaña. A lomos del animal, se revive la placidez del viaje de antaño. Eso sí, hay que ir preparado para las agujetas si el recorrido es largo.

OTRAS RUTAS
Collado de Matas Verdes, La Cortijuela y vuelta por el Peñón del Dílar.
Dificultad: no iniciados.
Duración: 5 horas.

Los Prados del Aire.
Dificultad no iniciados.
Duración: 3 horas.

Los Lagunillos y Los Tajos de La Virgen
Dificultad no iniciados.
Duración 3 horas.

Güéjar-Sierra, por Las Sabinas y vuelta por Las Víboras.
Dificultad: iniciados.
Duración: 5 horas. Incluye la opción de hacer el recorrido a medida.

Excursión a Siete Lagunas
Dificultad: iniciados.
Duración: 5 horas. Incluye la opción de hacer el recorrido a medida.

Fuente: TURGRANADA

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